Desde siempre la humanidad ha utilizado las plantas como fuentes de remedios para curar las enfermedades. Sabemos que la mayoría de los productos farmacéuticos son derivados sintéticos de las sustancias que componen a los vegetales.
La contaminación del aire, las aguas y los alimentos que ingerimos llenos de productos químicos artificiales “permitidos”, la contaminación auditiva y visual sumada a la sensación de inseguridad, intranquilidad, miedo, y falta de fines o proyectos en la vida generan stress.
Hay causas que por el momento no podrán ser modificadas dadas las características de nuestras sociedades, pero hay otras que si dependen de nosotros y que podemos cambiar para disminuir el impacto que esta peste causa en nosotros.
- Muchos Terapeutas de todo el mundo han comprobado la eficacia de estas terapias. Las mismas son inocuas ya que carecen de efectos colaterales (a diferencia de los remedios de síntesis que tienen importantes contraindicaciones y efectos colaterales).
Desde los trabajos galardonados con el Premio Nobel de Linus Pauling, y las constataciones realizadas por el Dr. Masaru Emoto, no caben dudas que los Remedios Florales modifican el medio acuoso del cuerpo, transmitiendo la "memoria molecular" o vibración dejada por la Flor en el agua utilizada para la preparación del medicamento. Además debemos tener en cuenta que el Hombre es como decía Platón un ser Espiritual, Psíquico y Físico, por lo que los cambios en cualquiera de las esferas induce cambios en las demás.
- Los remedios Florales tienen atesoradas la memoria de las energías de la flor correspondiente, las que pueden ser transmitidas tanto a nivel físico como psíquico.
Por eso pueden curar una variedad de enfermedades originadas en las esferas emocional o mental, las que si no son tratadas terminan repercutiendo y dañando el cuerpo físico (ver el Boletín referente a Enfermedad).
La clave en el tratamiento con Flores de Bach es realizar un buen diagnostico de cual es la raíz de la enfermedad, las causas muchas veces lejanas y ocultas para indicar el remedio adecuado a dicha enfermedad. Para determinadas enfermedades es una terapia efectiva, inocua, que ataca la raíz de los problemas, accesible y económica.
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